sábado, 22 de octubre de 2016

El misionero no es la luz, sino aquél que lleva la luz de Cristo...

Prueba de ello es la vida del ahora santo José Sanchez del Río, el niño cristero, quién fue canonizado el pasado 16 de octubre por el Papa Francisco.

Y fue el Espíritu Santo quien actúo y lucho en Joselito, al grado de no dejar de proclamar "VIVA CRISTO REY" hasta la muerte. Sin duda este niño mártir es un ejemplo para toda la niñez mexicana y del mundo.   


Otro mártir del tiempo de la persecución religiosa en México es el Beato Padre Miguel Agustín Pro, Jesuita, mejor conocido como el Padre Pro. 

Nació el 13 de enero de 1981 en Zacatecas, México. Desde pequeño fue virtuoso y alegre. Entró en el noviciado Jesuita a la edad de 20 años. Fue exiliado durante la revolución mexicana. Ordenado en Bélgica en 1925 a la edad de 36 años. Regreso a México en 1926 sabiendo que la Iglesia era perseguida y corría grave peligro. Ejerció un intenso ministerio bajo persecución hasta que en 1927 fue acusado falsamente de estar involucrado en un atentado contra el dictador. Antes de que lo fusilaran perdonó a los verdugos. Murió como muchos otros mártires, gritando "VIVA CRISTO REY"

El pasado 8 de octubre, la comunidad de México tuvimos la fortuna de asistir a una misa donde estaba expuesta la reliquia del Padre Pro, fuimos invitadas las religiosas del decanato y fue celebrada por el Padre Carlos, quien nos exhortó a las religiosas a mantenernos firmes en nuestra vocación, a imitación del Beato Padre Pro. Que siempre recordáramos cómo fue nuestra llamada, para que desde esa experiencia fuéramos capaces de dar una respuesta a Cristo a través de la Iglesia. Al término de la misa todos los presentes cantamos a una sola voz: "Tu reinarás este es el grito que ardiente exhala nuestra fe... 
... ¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


"Nuestra comunidad y religiosas, con la reliquia del Padre Pro" 


El domingo siguiente, la comunidad asistimos a misa en la Parroquia de la Sagrada Familia, donde se encuentran los restos mortales del Padre Pro, fue un día lleno de bendición.